Una señora mayor de 67 años sufría de trombosis y tenía llagas abiertas en la pierna. Durante meses
estuvo en tratamiento médico, sin obtener buenos resultados. No podía caminar más y por casualidad
conoció a una de mis discípulas, quien durante todas las noches de una semana le brindó un tratamiento
mental. Después de estos tratamientos, los dolores desaparecieron y las llagas se cerraron.
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